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| Carlos Martínez Presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas |
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26/09/2004  
El día 15 de mayo de 2004 fue nombrado Presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas el profesor de investigación del Centro Nacional de Biotecnología Carlos Martínez Alonso. |
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EL
NUEVO PRESIDENTE DEL CSIC
El día 15 de mayo de 2004 fue
nombrado Presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas el
profesor de investigación del Centro Nacional de Biotecnología Carlos Martínez
Alonso. La Asociación Española de Científicos cuyos miembros pertenecen en
gran número al CSIC y cuya revista Acta Científica y Tecnológica ha dedicado
especialísima atención a esta fundamental institución científica, considera
obligado registrar tan importante acontecimiento en el mundo de la ciencia y
ofrecer al nuevo Presidente sus servicios y su colaboración.
Carlos Martínez Alonso nació
en Villasimpliz (Pola de Gordón) el 9 de Enero de 1950. Es, por tanto, leonés,
pero del confín asturiano y tiene 54 años. Ni en el tiempo ni en el espacio
coincide con el presidente Rodríguez Zapatero, vinculado al León capitalino en
años posteriores. De hecho, Carlos Martínez conoció a Rodríguez Zapatero
unos pocos días antes de las elecciones de Marzo, cuando el futuro Presidente
del Gobierno acudió al auditorium del CSIC para presidir un acto electoral. Hay
que desechar, por tanto, la fácil ocurrencia de que su llegada a la presidencia
del CSIC tiene cosa que ver con su común naturaleza con el Jefe del Gobierno.
Pero es que además la adolescencia y primera juventud de Carlos Martínez se
vincula con Alcalá de Henares, en cuya Universidad Laboral estudió el
bachillerato académico u ordinario (no el bachillerato laboral). Es
sorprendente el entusiasmo con que rememora sus años alcalaínos, la
efervescencia cultural en la que vivió, su apertura a un mundo que se quería
nuevo y democrático, sus inquietudes sociales y políticas que terminarían por
llevarle a Carabanchel. Con pasión y agradecimiento residencia en esos años el
acuñamiento de su personalidad.
En 1974 se licenció en ciencias químicas
por la Universidad Complutense. En 1978 se doctoró en la Complutense con una
tesis que realizó en la Clínica “Puerta de Hierro” donde posteriormente
ejercería como Adjunto de Inmunología..Trabajó como científico en el
Instituto de Inmunología de Basilea, donde Niels Jerne, Sasumu Tonegawa y
George Koehler desarrollaron los trabajos que les valdrían dos premios Nobel.
Dos años después estuvo de profesor asociado en la Universidad de Umea
(Suecia), también como inmunólogo. Fue además funcionario del Cêntre
Nationale de la Recherche Scientifique, con laboratorio en el Instituto Pasteur
de Paris. Y en 1986 ganaba plaza de Profesor de Investigación en el Centro
Nacional de Biotecnología del CSIC, donde ha sido director del Departamento de
Inmunología y Oncología desde el año 1996.
Está extraordinariamente
relacionado con la investigación extranjera. Ha sido profesor visitante en
Friburgo, Toronto, y Pasadena; ha sido miembro de varios comités científicos
de la OTAN, ha presidido la European Molecular Biology Conference, ha sido
vicepresidente del European Molecular Biology Laboratory Council, y es miembro
del comité editorial de ocho de las más importantes revistas de inmunología y
química médica del mundo. Es miembro numerario de la EMBO y actualmente
miembro de su Consejo Científico. Pertenece a quince sociedades científicas y
ha recibido siete importantes premios de investigación científica.
En cierta ocasión, el anterior Jefe
del Estado iba maravillándose ante un individuo que se le presentaba
sucesivamente al frente de cada representación que recibía en audiencia, y al
concluir la última le preguntó: “oiga, ¿y Vd. cuándo trabaja “? Algo
así le sucede al contemplador del curriculum del nuevo Presidente...¿cuándo
trabaja ? Pues bien, la respuesta es apabullante. Ha publicado más de
cuatrocientos trabajos de investigación científica en revistas prestigiosas y
frecuentemente en Nature. Un curriculum tirando a pasmoso, incluso a escala mundial.
Se le ve un tipo humano
trepidante, tenso e intenso usuario del tiempo ( “trapero del tiempo” se
llamaba a sí mismo Gregorio Marañón que hacía cosas importantes aprovechando
los llamados tiempos perdidos ). No tiene el menor inconveniente en que se le
note que está encantado de si mismo, y dimana de él un entusiasmo constructivo
o un espíritu positivo que levanta el ánimo de su interlocutor. Es de los que
pueden suscitar adhesiones a la causa que lleven entre manos, que en su caso es
la Ciencia, pero su contentamiento optimista se cohonesta con una cierta actitud
de sobresalto ante la velocidad a que avanza la Ciencia y ante la necesidad de
incrementar su financiación. Este humilde mosqueo ante los progresos
vertiginosos de la Ciencia le redime de toda clase de chulería, al igual que su
calidez humana y su expresividad afectuosa hacia su interlocutor. La verdad es
que los datos objetivos le respaldan para que sea considerado como un
“triunfador”, pero hay una pregunta que su personalidad sugiere y que
resulta inquietante... ¿sabe perder?
La pregunta es importante, porque
nosotros, cuando fuimos amablemente recibidos por él, le encontramos dispuesto
a comerse el mundo como Presidente del CSIC.... modernización del
funcionamiento científico del Organismo, trascendencia del CSIC al sistema
productivo y a la cultura científica de nuestra sociedad, colaboración con las
Autonomías, coordinación con las Universidades, mejoras salariales en el
personal del CSIC,... Va a por todas con una persuasión cierta de que este es
el momento de la Ciencia en España, o de que no puede retrasarse más el
momento de la Ciencia en España, y con una fe inmensa en que el Gobierno del
PSOE va a estar a la altura de la actual coyuntura científica. Estamos seguros
de que va a conseguir mucho de cuanto se propone, pero este Organismo necesita
tantas cosas para estar a la altura de su misión que hasta un Presidente con
brillante ejecutoria, como será la de Carlos Martínez, puede llegar a sentirse
fracasado. Y no parece persona que pueda convivir con una cierta sensación de
fracaso. Suponemos
que la Ley Presupuestaria del Gobierno socialista ya le ha dado un primer susto
por lo que respecta al CSIC. Pero Carlos Martínez tiene fama de mago de las
finanzas. Ha reclutado importantes cantidades de financiación para su Centro de
Biotecnología y acaba de proponer una Fundación para el CSIC con el fin de
asegurar fondos de investigación. Suponemos que la peor tentación de este
hombre tan fuera de lo ordinario va a ser la de tirar la toalla, pero si supera
la tentación, estamos seguros de que nos encontramos ante un gran Presidente.
Jesús Martín Tejedor
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